El inconsciente domina el 95% del total de los pensamientos de una persona y solamente el consciente domina el 5% restante. De ahí se deriva la importancia de la comunicación consigo mismo, para dirigir mensajes al inconsciente. Esta comunicación se realiza a través del proceso del pensamiento que se traduce en un modelo de lenguaje.
La mente inconsciente tiene las siguientes características:
Literal ; toma y acepta el mensaje como se le envía, siempre y cuando sea en forma afirmativa.
No analítica ; no interpreta ni razona el contenido del mensaje.
Sin sentido del humor ; carece de la capacidad para distinguir situaciones serias, de las triviales o de broma.
Selectiva ; capta los mensajes cuando se forman por frases construidas con un número de palabras impar. Además de que le es imposible procesar la palabra "NO".
Cualquier proceso de pensamiento o de lenguaje generará una programación al inconsciente, que al codificarse repercutirá en cambios fisiológicos (en el cerebro y el organismo en general) congruentes con dicho programa.
Por lo que es necesario darle la importancia necesaria a como nos hablamos a nosotros mismos, ya que cualquier mensaje que se le envía a nuestro inconsciente, es una programación. Por ejemplo: si nos decimos cuando se nos cae algún objeto "pero que tonto soy", el cerebro inconsciente no captará que solamente fue un accidente, sino que lo tomará literal "soy tonto" y lo detecterá como algo real y auténtico, por lo que en adelante se pensará como tonto y actuará como tal; con la consecuente baja de la autoestima y pensamientos depresivos.