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La peor experiencia que puede pasar el ser humano es el desamor, y entre más viejo será peor ese sentimiento, porque cuando se pasa por ese duelo se recuerdan todas las cosas que se han perdido en la vida.
Como toda droga, el amor tiene un precio. Por principio, se pierde la libertad y también se vuelve dependiente de otra persona. Por ello, se debe recordar que el desamor libera.
Casi todas las acepciones se abocan al lado positivo del amor; sólo dos autores, Maquiavelo y Nietzsche, hablan de la parte oscura de este sentimiento. El primero, citó, dice que “el amor sirve para disfrazar el poder, la riqueza y la fama”, y el alemán, que es “una trampa de la procreación, sólo es para perpetuar la especie”.
Todo amor que no es correspondido trae problemas. El proceso de enamoramiento comienza bien, pero la cotidianidad y las dificultades provocan que se vuelva negativo.
Extracto Boletín DGSCA-UNAM-095-2008  |