Estos sentimientos son criticados por la mayoría de las personas, ya que han sido catalogados como una falta de confianza en sí mismo. Sin embargo, ¿quién no ha sentido celos alguna vez en su vida?, los celos pueden ser indicadores de que se percibe a la pareja como un ser ajeno a nosotros mismos, lo que puede provocar angustia, pero el darse cuenta de esto es un indicador de que nos estamos dando cuenta de que el ser con el que estamos no es nuestro, sino que es un individuo y como tal tiene experiencias propias, pensamientos únicos y que cuando está ahí, compartiendo con uno, es que tiene la necesidad o la actitud para continuar en la relación.
Cuando los celos no son benéficos para ninguno de los integrantes de la pareja es en el momento que hay excesiva sensación de angustia, un vacío y dolor que cada vez son mas fuertes; así como que hay una gran necesidad de saber en dónde o qué está haciendo la pareja a todas horas del día; y si estas sensaciones han superado los seis meses desde que inició, es momento en que se encuentran en un estado de celos patológicos; los cuales lejos de fortalecer la relación, la hacen cada vez mas insufrible y con menos posibilidades de que prospere.
Este tipo de celos se traducen en conductas obsesivas para detectar cualquier signo de traición y reacciones ofensivas que fácilmente pueden romper el lazo afectivo y perjudicar seriamente a cada integrante de la pareja y la relación en sí.
Cuando los celos han avanzado y sus manifestaciones rayan en las actitudes enfermizas que no dan lugar al diálogo ni a las demostraciones afectivas, puede ser conveniente buscar ayuda profesional. Los celos sólo disminuyen cuando la persona recupera su sentimiento de valía y de respeto hacia sí mismo.